Octubre 2016 | En la colonia...
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Darwinismo: “El estado de las especies en la colonia”

Darwinismo: “El estado de las especies en la colonia”

Tranquilos, nada más alejado de mi intencionalidad que reconvertirme a mi edad en naturalista, biólogo o científico. De “las especies” de las que deseo hablar es de las que calzan, andan, conducen y utilizan móviles.

Es curioso, pero para algunos “progresistas” Darwin ocupa un lugar significado, debe ser por ese ansia desmedido por reafirmarse en su ateísmo, o bien por la explicita destrucción del mito de Adán y Eva.
Esto que, a primera vista, parece un precepto, casi dogma, punto de partida de la modernidad, tiene otras lecturas.

El darwinismo fue y se convirtió en uno de los mejores aliados ideológicos del ultraliberalismo. Sirvió de sustento científico para explicar las sociedades del uso exclusivo de las leyes del mercado. En estos tiempos que hacen visible, que esta opción está fracasada y lleva irreversiblemente al caos social, a la pobreza y a las desigualdades en su extremo máximo de desequilibrio, resulta desalentador el grado de fe que algunos le procesan. El estado actual de las sociedades del S XXI tiene que ver mucho con su aplicación.

Es tan evidente que Darwin tuvo toda la colaboración de Rockefeller o Carnegie. Rockefeller siempre sostuvo que la supervivencia del más apto es ley divina y natural. Conclusiones posteriores afirmaban que las demandas de justica social son antinaturales, contra la ley.

¿Y qué sucede con la especie en una colonia?

En las colonias casi todo lo negativo en lo social y económico toma una fuerza e intensidad máxima. La supuesta supremacía de los más fuertes se agudiza. Los mecanismos de sumisión de los débiles se refuerzan y los colaboradores de los poderosos se multiplican, aunque sea para paladear la carroña. Y no es debido a que la teoría científica de Darwin sea impugnable, sino que más que ciencia es una ideología fundamentada en el más hostil de los liberalismos.
Pero alejémonos un poco del tono académico, pongamos algo de ironía y humor ácido en esto. Disculpen estas caricaturas, son solo eso.
Me pregunto qué subespecies contiene el ecosistema de la colonia. Aquí va un adelanto de estados de paroxismo que nos atenazan:

Estado 1

“Los pajes reales” o “Más español que el Johnnie Walker”.

Está subespecie, muy reconocible en algunos actuales dirigentes políticos se esfuerza, se cansa, se agota de predicar su españolidad en todos los púlpitos, para luego en los cafetines hablar de nacionalismo sin gasificar, mejor gasificado, seguro, tan ansiado por algunos.
Su conversión es rápida y letal. No tardan en olvidar el discurso con el que fueron elegidos.
Tampoco es que sepan muy bien que es ser español, pero ellos tiran de tópicos, hablan de “nuestro país”, se invitan solo a resolver los problemas de la Españas y terminan convencidos de que a alguien en la metrópoli le importa. De repente les sale una urticaria de responsabilidad de estado, de otro estado, cosas de cuarto milenio.
Su libido alcanza su culmen cuando son tratados con afecto y cariño por alguno de los reyes leones del congreso, eso les pone, que da miedo. Y ya la Zarzuela ni les cuento.

Estado 2

Los ambiguos o “tan español, como español”

Bueno, la expresión no es exactamente así. Es más perversa: “Tan español, como canario” . Vamos un cruce de oso pardo y lagarto gigante del hierro. Parecidos por el tamaño.
Estos sí que son curiosos. La mala conciencia y el miedo les puede, y como buenos estudiosos de Aristóteles, eligen el punto medio entre no sabe y no contesta.
Esta subespecie ha hecho un curso de supervivencia acelerado. Así que, según el interlocutor, cambia de dial, pasa de radio nacional, a la pirenaica y de ahí, a radio Las Palmas sin pestañear.
Son de los que interrumpen: “Ni una cosa, ni la otra, hombre”. Es decir, ninguna. Mentira, son de lo de dejemos las cosas como están. Tengo hasta vacaciones y me pagan el sueldo.

Estado 3

“Los llorones” o “qué va ser de nosotros”.

Esta abunda mucho. Cierto es, en su descargo, que son consecuencia de la desinformación y las campañas permanentes de castración o extirpación de la autoestima, también lo es que para muchos es casi un relajante muscular. Obvian la realidad colonial para sobrevivir paciente y resignadamente en la sociedad colonial.

La respuesta a qué va a ser de nosotros sin España hay que entregársela en mano, con un croquis y una descripción detallada de sus ingresos tras cinco años de Independencia.
Piden más respuesta a la descolonización que a las miserias que viven cada día con las Españas, esas las llevan como el color de los ojos, les tocó.

No dejan de criticar la penosa realidad de la colonia, mientras tropical o dorada va y viene, tanganazo de ron de críticas, hasta se encochinan, pero eso sí, cuando entra el alcalde que ponen a parir sin tino. Mis hombres se le acercan, le saludan atentamente y casi parecen votantes fieles. Sobrevivir implica estos sacrificios de dignidad. No vaya a ser que lo necesite.

Debo insistir en que solo son simples caricaturas, aproximaciones en clave crítica a nuestra realidad colonial. Estados de conciencia que deben ser transformados, que deben ser objetos de reflexión personal, pero también de un profuso trabajo político, de formación y de reforzamiento de nuestra autoestima. para poder empoderarnos y conquistar nuestra libertad.

Continuará…

Chemahaguiar.
30 de Octubre de 2016.

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