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La burbuja universitaria y el agujero negro

La burbuja universitaria y el agujero negro

La D. G. de Universidades y el agujero de negro

 

Los agujeros negros son cuerpos celestes con un campo gravitatorio de tal fuerza que nada puede huir de su proximidad, cayendo inexorablemente en el agujero. Da la impresión que el Director General de Universidades del Gobierno de Canarias es una especie de agujero negro, todas las universidades privadas son atraídas y tienen su hueco.

El cuerpo del agujero negro está rodeado por una frontera esférica, llamada “horizonte de sucesos”, a través de la cual la luz puede entrar, pero no puede salir. Según parece la luz o las linternas de las universidades privadas entran, pero una vez dentro nunca más se hace la luz, queda todo negro, muy oscuro, casi en tinieblas.

Eso sí,  el cuerpo de la Dirección General  de Universidades, que es tanto de Privadas, como Públicas, éstas últimas, a ratos y mal, está repleto de sucesos, un horizonte de sucesos a modo de autorizaciones de universidades privadas que pasada la frontera caen en el agujero, ya que no hay velocidad suficientemente grande como para escapar de la atracción gravitatoria, así que éstas se aprueban a más velocidad de la luz (Aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo de velocidad para autorizar las enseñanzas privadas, tras los informes preceptivos líquidos)

Sin embargo, quizás sería mejor explicarlo de otra manera, algo más simple, el Gobierno de Canarias y la Dirección General de Universidades son lo más parecido a un colador con la redecilla de agujeros del diámetro de una cesta de baloncesto, de un cráter si se trata de autorizar estudios a una universidad privada para algún miembro del círculo de empresarios, en el que por cierto abundan socios, propietarios y patronos de algunas de ellas, nada que ver con los pesados y lentos mecanismos para aprobar nuevos estudios en las universidades públicas.

Téngalo claro, es absolutamente improbable que no autoricen una nueva universidad ya sea presencial, a distancia, o por el sonido de tambores en Canarias.

Canarias es, en estos momentos, el dorado de las universidades privadas: a distancia, presenciales, semipresenciales, teletransportadas, telepáticas, en todas sus variantes.

Una pregunta me ronda la cabeza:

¿Cómo es posible que teniendo menos alumnado Canarias debido a una importante caída demográfica, suframos una epidemia de universidades? ¿de dónde surgen rectores de la nada ? La primera pregunta requiere una extensa explicación algo truculenta que ya haremos, la segunda la tengo claro, el ICFEM sacó algún curso ocupacional de rector para hijos de papá, otros de esos rectores son contables o gestores, algunos lo son a distancia o a time sharing.

Dos universidades públicas, tres privadas, con una cuarta a punto de incorporarse y dos más en alianzas con academias locales, más tres a distancia y algún parque temático que recibe tantos fondos de I+D+I como las dos universidades públicas. Todo un horizonte de sucesos de la Dirección General, aunque los sucesos encadenados armen un relato y suele tener un desenlace.

Soy de los que pienso que alguien ha multiplicado los panes y los peces, o bien hay algo se nos escapa a los mortales.

De momento, mi hijo me ha pedido para Reyes una universidad en la que ser rector. Ya hablé con unos grandes almacenes para encargarla. Me ha confirmado la dependienta que por la autorización no me preocupe, que es más sencilla que la de un puesto en el mercadillo de San Mateo, además me adelantó que contaré con ventajas si la instalo en la ZEC, ZEC cuyo marco legal se reformó recientemente, en cuyo texto original para dicha reforma, todo sea dicho de paso, cayó la palabra pública en la tramitación para que hubiera café para todos. Pero entiéndame el lector, quién no hace cualquier cosa por sus hijos en vísperas de la llegada de los Reyes Magos. Yo, el mismo día seis de enero me dispongo a llamar a mi hijo Señor Rector Magnífico, a qué suena bien.

En África, a 26 de noviembre de 2018

Si no lo has leído aún, te recomiendo leas otro post relacionado con éste: La burbuja de las Universidades Privadas Canarias. Privatizar lo público. Parte I

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