Clavijo y la vergüenza. | En la colonia...
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“Sentimos vergüenza (la emoción) cuando nos exponemos ante nosotros mismos o ante terceros como deficientes, indignos de ser queridos o decepcionantes, en relación a algo que ya ha ocurrido. Si anticipamos la experiencia de vergüenza, puede que seamos capaces de comportarnos de tal modo que logremos evitar la experiencia misma.” La vergüenza oculta, Melvin R. Lansky, Instituto Psicoanalítico de Los Ángeles

Les garantizo que el sentimiento de vergüenza, tal como lo define Lansky, no afecta a Clavijo. Por tanto para qué hablar del sentimiento de culpa, es emoción que desconoce. Su escasas o inexistentes emociones de vergüenza, no  eximen  a los demás de la vergüenza ajena que sentimos los que, de alguna manera, lo padecemos.

Vengo observando que ya nadie o casi nadie sigue las peripecias kafkianas del gobierno administrativo de la colonia salvo, quizás, en el ámbito funcionarial que, en algunas ocasiones, de alguna manera le afectan los cambios en las consejerías, aunque creo que ya ni eso, pues están inmunizados; o bien en los ámbitos empresariales, que necesariamente tienen que tratar con la administración, aunque mi sensación es que a nadie importa. No les interesa pues también les avergüenza, prefieren ignorar su existencia, mantenerse todo lo ajena a ella que la realidad  permite.

Pruebe el lector a introducir el tema en una conversación, rápidamente comprobará que a nadie importa. Es más, se sorprendería si pregunta algunos nombres de consejeros, incluso me atrevería a afirmar que muy pocos docentes conocen el nombre de la Consejera de Educación, cuanto más los ciudadanos. Y del Presidente, prueben… Les garantizo que no es amnesia, tampoco desinformación, que la hay, es desinterés, hartazgo. Vergüenza, mucha vergüenza.

El estatuto impuesto jamás arraigo entre la población, que lo percibe como un gobierno de juguete, que, en lo esencial, no altera su día a día, salvo cuando la enfermedad aparece para quedarse, pues ya ni la educación ,al socaire y la orden de lo que se determina en las Españas, les ocupa. Sin embargo, este Presidente, lo está logrando, está cerrando la autonomía por liquidación. No pasa vergüenza, qué más da estar en minoría pírrica para gobernar, no pasa nada. Qué la voluntad popular, sea cual sea, queda secuestrada por el voto de CC en el parlamento de las Españas a los presupuestos y las políticas antisociales que práctica Rajoy en el Reino, a cambio el PP en la colonia lo deja que se titule Presidente sin ejercicio, qué más da. La voluntad popular siempre es despreciada en una colonia. Pero la pregunta es la siguiente si el sentido de CC en la metrópoli era negociar la sobada agenda canaria, ahora qué. Ahora negocia CC la agenda con el PP para Gobernar en Canarias, es decir, el secuestrador ha sido secuestrado. Barato venden las islas. Pero, por esto, para qué la vergüenza.

Tampoco pasan vergüenza por estar una año para aprobar un reparto de IGTE, para “rendirse” a un reparto amañado donde la parte del gobierno sirve para lograr lealtades para esa minoría escuálida que lo respalda, o sea que minoría y encima de altos costes, minoría y bajo coacción.  Él no pasa vergüenza. La situación de las listas de espera no produce vergüenza alguna, por qué, ni la tasa desempleo, ni la de pobreza. Vergüenza, qué vergüenza.

Pero hay un síntoma, un síntoma claro de que ya no encontrará la vergüenza. Ha decidido gobernar para una parte de las grandes empresas turísticas, constructoras y algunos sectores del empresariado de las islas, así que, sin vergüenza: Ley del Suelo  y también de Islas Verdes. Para qué la vergüenza. Y puestos a no tener vergüenza, aunque esté en minoría escandalosa, nombra consejeros y de paso le damos otra vuelta de tuerca a la vergüenza y nombro Consejero de Sanidad a alguien que representa los intereses de la sanidad privada, qué más da. Autonomía de vergüenza, Presidente sin ella, fuerte vergüenza.

En África, a cuatro de enero de 2017.

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