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No ha habido personaje más ridículo en la política canaria que Clavijo, sus cuatro pelos a modo de flequillo que ocultan las entradas son la muestra más leve de su superficialidad y frivolidad. Cada semana deja para la posteridad alguna toletada, entre cómica y trágica, sin embargo esta semana se ha consagrado, se ha mejorado a sí mismo y a su flequillo, desgraciadamente él y su gente han tenido una idea, dar las campanadas de Fin de Año de Canarias en Madrid.

Vamos a ver, se supone que las campanadas son un acto festivo para los ciudadanos y ciudadanas de las islas, que además permiten a los que lo desean asistir a dicho acto, por otro lado es precisamente poder realizarlo mostrando lo benigno de nuestro clima y nuestros paisajes el mayor atractivo promocional.

No es precisamente la metrópoli el mejor lugar para celebrar un nuevo año, a no ser que lo que pretenda celebrar Clavijo y sus frikis de tres al cuarto es que un año más Canarias es colonia española.

Ya está bien.  Canarias es para los canarios, no es un parque temático para turistas, no lo son sus ciudades, sus campos, sus gentes, sus campanadas.

Estoy indignado, los canarios parecemos los extras de la gran película de los empresarios hoteleros rácanos y miserables con nuestra gente, que buscan su personal lejos de nuestras islas.

En África a siete de octubre de 2018

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