Y me preguntas por qué nuestra gente no quiere saber nada de la política. | En la colonia...
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Abres la prensa, escuchas la radio, ves la televisión, te desesperas. Tienes la sensación de que todos han perdido la vergüenza, la más mínima decencia, que no hay una sola línea que hable de ideas, de proyectos, de democracia de verdad, de cómo construir nuestro país. De ideales.

No lo entiendo, no entiendo nada, qué hacen canarios de cualquier condición con Rita Barbera para arriba y para abajo. Qué nos importa. Solo es parte de las miserias de ellos, de la hipocresía, del cinismo, del juego político marrullero al que están acostumbrado por esas tierras. Allá ellos. A mi me queda tan lejos como la corrupción en Albania, si la hay, que no lo sé.

Esa tendencia de las españas a hacer de todo un sálvame, un sainete, una permanente burla a la inteligencia. Se levantan, no se levantan, se levantan los Podemos en un sitio, en otro no, pero qué tiene que ver con nosotros, con nuestra realidad. Horas justificando sus lideres por qué sentados, por qué otros de pie.  Ridículo.

Y  mientras nuestra realidad, sumida en el caos, en la irrisoria y absurda política que rige en ese gobierno cedido, sumiso y administrador como es el Gobierno de Canarias.

Lo veníamos advirtiendo, los canarios entregan sus votos y ellos los administran a su antojo. Quito este alcalde, pongo el otro. Moción de censura, pues te la hago en el municipio de al lado. Irresponsables, sin ideas, sin proyecto, tahúres de taberna que juegan con la voluntad soberana de nuestra gente.

Mientras miseria, más miseria. En menos de dos meses, tras la entrada en el Gobierno de Canarias del PP, más cambios, más mociones, qué importa la voluntad popular.  En Canarias la `política institucional se hay convertido en una suerte de mercadeo cuyo único objetivo es la permanencia, su propia subsistencia a cualquier precio.

Todos sirven a los mismos, a las Españas y ciertos sectores económicos. Todos se pegan por hacerlo, y los que no lo hacen, no hacen, se cuecen a navajazos entre ellos.

Y me preguntas por qué nuestra gente no quiere saber nada de la política.

Los que trabajamos en barrios donde la pobreza se aloja, sabemos como cada mañana es una lucha para muchos por llegar a la noche. Como se enferman alimentándose de lo más económico, harina y azúcar, como para muchos la comida es una al día. El trabajo, un bien preciado. Son muchos los que llevan meses sin salir de sus barrios por que no tienen ni para el transporte. Como me dijo un joven esta mañana: Yo voy a La Laja, no tengo para la Guagua, yo no puedo ir a Las Canteras. Otros duerman en su casa y comen en la de un familiar, así van tirando.

Y me quedo aquí, pues son otras muchas las miserias.

Mientras los administradores de la colonia resuelven si siguen con su pacto o no. Y yo que pienso como nuestra gente, a mí en qué me afecta que estén unos u otros. Unos u otros, colonia y más colonia, miseria y más miseria.

Y ellos, los otros, habla que te habla de no sé que de un gobierno que no gobierna, de no sé qué pacto,  de una tal Rita, de expulsiones de concejales, de cada ayuntamiento planifica urbanísticamente su territorio, cada isla decide su energía, cada ayuntamiento su política de empleo, cada isla sus transportes, cada puerto su estrategia, disparates y más disparates.

Y me preguntas por qué nuestra gente no quiere saber nada de la política.

Hace falta país, gobierno que gobierne este país y democracia, mucha democracia que permita elegir y revocar, participar en la elaboración de presupuesto y en la elección del modelo de desarrollo. Hagamos país y descolonicemos estas islas. El mal de los españoles lo corroe todo, si no pregunten en países que fueron sus colonias. Es necesaria, urgente un invierno canario que transforme esta sociedad. Urge que la política llene las calles, la de verdad.

En África, a 23 de Noviembre de Sin Tino.

En África, a 23 de noviembre de Sin Tino.

 

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