El nanoindivualismo y la putrefacción de la gobernanza en Canarias | En la colonia...
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El neoliberalismo ha encontrado el mejor de sus aliados en el individualismo ensimismado. El ser humano del SXXI parece hipnotizado en la búsqueda en solitario de la felicidad, en la convicción de que puede diseñar un programa individualizado para alcanzarlo al margen de la comunidad y del otro.

El chip lo tenemos ya inserto y funciona a la perfección. Los individuos exploran uno y otro estilo de vida en busca de respuestas, abrazan unos y otros modelos y ambos, vierten grandes energías en saciar en el consumo su aproximación a la felicidad o buscan un chamán, también adoptan modelos de vida ajenos. No es extraño encontrar quién lo intenta con diversas y variadas religiones y doctrinas de un menú amplio, siempre en las coordenadas individuales. Los libros de autoayuda son bestselleres.  Estos manuales que te cuentan lo que ya sabes antes de empezar a leerlo, hacen las veces de catecismos.

Ese potente individualismo de la globalización, unido a la baja autoestima que genera por naturaleza el colonialismo, nos sume en la inacción colectiva, en la permanente espera de que otros cambien las cosas, coloca a gran parte de la población en las tribunas de la realidad, observando qué sucede.

Ese individualismo lleva a “buscarse la vida” en la colonia sin reparos, sin contemplar la solución colectiva de muchos de los problemas que  nos aquejan, tampoco la búsqueda de felicidad en comunidad.

En Canarias, el asociacionismo está en crisis, desde las organizaciones vecinales hasta las organizaciones sindicales, la militancia activa en cualquier tipo de causa es mínima, por no hablar de las organizaciones políticas. Algún lector recuerda el último mitin ?  Ni se atreven, los actos públicos suelen ser paseos en solitario por vías transitadas, las reuniones alcanzan el éxito con 50 personas. El individualismo llega al límite de buscar una discrepancia entre cien para no hacer nada, para no comprometerse, para justificar el voyerismo militante de algunos, también de un grupo significativo de los canarios con conciencia nacional.

La putrefacción de la política institucional en Canarias hace el resto. Partiendo de una ciudadanía enraizada en el individualismo, la cosa pública apesta y añade el condimento perfecto.

La ilegitimidad de un gobierno en minoría como el gobierno administrativo de Canarias, la estulticia que rodea sus actos, la ausencia de participación y de democracia, la ligereza con la que se nombran cargos públicos con escaza o ninguna formación para desempeñar su trabajo, la ausencia de proyecto, salvo hacer más rico al que ya lo es.

Qué puede pensar un ciudadano canario cuando observa un gobierno en absoluta minoría, o dudas y algo más que dudas sobre la limpieza en las celebraciones de primarias de una organización que decía erradicar la vieja política, o movimientos aquí y allí para cambiar alcaldes o presidentes del Cabildo, sin que el proyecto sea lo relevante y menos aun lo que votaron los canarios en cada municipio. También hay quien cambia su marca a la espera de que desinflando su cuerpo ideológico y camuflando el proyecto pueda obtener resultados electorales.

Es una certeza que nuestra gente alcanza cuotas muy altas de desinterés y desconocimiento de la política y la cosa pública, salvo la diáfana convicción que les desagrada todo lo que observan, que nadie, ni nada merece su confianza.

Alguno, los que han adquirido conciencia política se mantienen alejado, distanciados, en una espera vaga para que otros lleguen y hagan lo que él considera que se debe hacer, eso sí, él observará los acontecimientos hasta el último segundo, en ese momento, piensa: me incorporará.

Estamos permanente a la espera de que se haga, de que otro lo haga, es la sinfonía de la colonia. Observo, veo, crítico y como no encaja al 100% en lo que pienso, argumento muy recurrente, no hago…

Mientras, en poco tiempo, la crisis del 2017 se aproxima persistentemente. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió lo siguiente: “la recuperación es demasiado lenta, demasiado frágil y que aumentan los riesgos sobre su durabilidad”.

“Estamos en alerta, no en alarma. Se ha producido una pérdida de velocidad del crecimiento.”  En su lenguaje que persigue no crear ni generar intranquilidad, la crisis está aquí.

¿Necesitamos que se diga más claro? No hemos salido de la crisis, estamos en ella y se acrecentará hasta el colapso.

Mientras los poderosos tienen constancia y se preparan para la crisis, temen las reacciones de la ciudadanía y algunos de ellos andan buscando refugios en NEW Zelanda, en la colonia se sigue en una espera tediosa, cansina, con esa sensación extraña y mágica de que alguien o algo proveerá.

Insistimos, no son tiempos de espera sino de organizarse, de prepararse para crear las condiciones necesarias para que Canarias sea un estado democrático. Si esto no es así la crisis y sus actores marcarán nuestro v futuro. Al tiempo esperamos   soluciones de una España en deconstrucción, que se  acerca  y se confrontará a gran velocidad con la independencia de Cataluña e inmediatamente la disgregación de su actual territorio, con la consiguiente independencia de Euskadi  y de una Europa quebrada que este año  sufrirá nuevos abandonos y se colocará en su disolución.

Espera, espera a qué. Solo podemos esperar aquellos que construyamos los canarios: nuestro estado y nuestra libertad. Abandonemos el nanoindividualismo de una vez.

En África, a 8 del año del Kaos.

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