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En estos días de Navidad resulta más sensato creer firmemente que existe Papá Noel y que vuela con sus renos por los cielos, que digerir lo de la recuperación económica y bla…bla…bla…

En 1593 Carolus Clusius, un experimentado botánico que cuidaba los jardines del emperador Maximiliano, decidió embellecer los jardines de su señor y plantó los primeros tulipanes en Holanda.

Los nobles lo imitaron y fueron coleccionándolos, como símbolo de riqueza.

Los bulbos de tulipanes  se revalorizaron y sus precios subieron enloquecidamente Aunque se trataba de un mercado propio del verano, los comerciantes  idearon algo muy similar a lo que en la actualidad es un mercado de futuros.

Los productores prometían entregar un bulbo determinado en la época en que floreciese y los compradores adquirían un derecho de entrega. Comenzó a convertirse en un proceso especulativo. Una mala cosecha en 1637 y la desconfianza generó órdenes generalizadas de venta y la ruina, no sólo de los comerciantes, sino también de numerosos ciudadanos.

Pompas de jabón

Robert J. Shiller (Premio Nobel de Economía 2013) sostiene la siguiente teoría:

“Las burbujas y los craks se producen cuando las creencias de todos los inversores coinciden. O sea, no es que determinado valor valga su valor real sino el que los compradores le otorgan en función de sus creencias respecto al comportamiento general.”

Si repensamos esta reflexión y observamos los máximos históricos de la bolsa americana, comprobaremos su acierto, más cuando  la productividad y beneficios están muy por debajo del valor que se le atribuye.

Estamos inmersos en una tremenda burbuja, una burbuja que es ocultada por todos los gobiernos e instituciones que, por el contrario transmiten una y otra vez que la crisis concluyo y que estamos en plena recuperación. Estimulan la percepción de crecimiento, para incrementar la confianza y evitar el crack.

Es constatable lo que Shiller defiende en estos días y que se podría resumir de la siguiente manera:

“ Todos calculan no lo que creen que vale un valor en Bolsa sino lo que creen que creen los demás y aún más rebuscado, lo que creen los demás que él cree que creen los demás. “

El bitcoin podría ser un ejemplo de lo anterior. Pero aceptemos que existe la economía va bien, la siguiente pregunta es para quién va bien.

Pero asumamos que es real la situación que nos venden. Convendrá el lector que es aceptado por todos que la economía alemana es una de las primeras de mundo y que tenemos percepción de que es una sociedad avanzada. Utilicemos este país como ejemplo paradigmático. Veamos algunos datos muy recientes sobre este país.

Alemania: la rica. A modo de ejemplo

Alrededor del 21 por ciento de los niños en Alemania vive, al menos, cinco años de forma permanente o recurrente en situación de pobreza. Un 10 por ciento este estado constituye un fenómeno puntual. (23.10.2017) la Fundación Bertelsmann.

Casi uno de cada cinco personas en Alemania se encuentra al borde de la pobreza o

 la exclusión social. (23.10.2017) la Fundación Bertelsmann

 Un 19,7 por ciento de la población del país, es decir, cerca de 16 millones de personas, se hallaba en 2016 en riesgo de pobreza en la mayor economía de la Unión Europea (UE). Los datos publicados señalan que afecta más a mujeres que a hombres y que su incidencia es notablemente alta en las mayores de 65 años.

Me permitirá el lector afirmar que este supuesto crecimiento económico del PIB europeo y esta salida de la crisis afecta sólo a unos pocos y que las desigualdades, lejos de aumentar se acrecientan en todo el  mundo, incluso en Alemania, que lejos de acortarlas las incrementa considerablemente.

Ciertamente parece que estas fechas no son las apropiadas para estos análisis pero como las ideas que expondré serán rápidamente diluidas en el discurso oficial del crecimiento y el lector apuntaré algunas reflexiones.

Otros datos:

  2018, economía para los menos sujeta con alfileres. 1ª Entrega

Reflexiones

Aceptemos que existe el crecimiento y la crisis del 2008 quedó atrás.

¿A qué sociedad nos enfrentamos?

A una de los periodos históricos de la humanidad de mayor desiguadad social e injusto reparto de la riqueza.

A una sociedad en la que todas las conquistas de la clase populares tras la Segunda Guerra Mundial se están derrumbando y despareciendo.

Una sociedad en la que todos los servicios públicos universales están desapareciendo o desaparecerán.

Una sociedad sin clases medias.

Una sociedad en la que la robotización, no dentro de una década, sino casi mañana, llevará a altas tasa de paro y en el mejor de los casos a un salario universal.

Un ejemplo:

La provincia de Ontario, en Canadá, realizó una prueba que terminará en septiembre. Durante tres meses se le dio un sueldo a 4.000 personas de diferentes regiones de la provincia para ver el resultado y analizar la experiencia.
¿Por qué Canadá tomó esta decisión? Porque consideran que el 42% de los trabajos que tiene la población se verán amenazados por la llegada de los robots en el futuro. Los porcentajes del resto del mundo no son difieren mucho y el salario universal parece ser la alternativa.

Me temo que tendremos el lamentable honor de dejar para nuestros hijos sociedades aún mas desiguales e injustas, truncado aquella lógica del siglo pasado  y ya casi  olvidada de  que los hijos mejoraban las condiciones de vida de sus padres.

Vamos a hacer buena aquella expresión de que cualquier tiempo pasado fue mejor y que, al menos durante años fue considerada una falacia.

Continuara… La tercera ola de la crisis. Hacia sociedades más desiguales.

En África, a 24 de diciembre del año del kaos.

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