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“Entre plantar y cosechar, existe regar y esperar».

Ciertamente no he visto tanta sofisticación en un análisis de las perspectivas de la sanidad canaria como el del Campesiño.

Vamos a ver cristiano, si usted no lo han llamado para la prueba, tranquilo, no pasa nada. Recoja un formulario y escriba lo siguiente:

“ Dado que he sido plantado, me gustaría ser informado si ya me han comenzado a regar o debo esperar a que se recoja la cosecha”.

La respuesta la recibirá en breve. Si es favorable leerá:

“ Habiéndose fertilizado su suelo basal, procedemos a los primeros riegos, en tres meses se realizará una llamada para advertirle que se le llamará y será injertado a ver si se obtienen frutos”.

Si es negativa, la recibirá o no la recibirá, pero le indicarán:

“ Próxima llegada de semillas, proceso en marcha, anunciaremos por este medio el riego,  la espera es esperanza. Con moita amorosa, el  campesiño Baltar”

Y es que la Sanidad Canaria progresa con el Gobierno de Clavijo y su orquesta “Viva España y la madre que me parió”, sino observen la clasificación de hospitales públicos, procedente del estudio de Merco (Monitor Empresarial de Reputación Corporativa) es ya uno de los monitores de referencia en el mundo.

De los 74 Hospitales evaluados, los canarios se encuentran en el 65, el 69 y el 71 de 74, es decir, entre los diez últimos, los tres canarios de referencia.

¿Pero se riegan?

Pues da la impresión, siguiendo el estricto análisis del consejero que no:

EL Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín bajó del 59 al 65

El Hospital Universitario de Canarias del 68 al 69 y el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria del 60 al 71.

¿Hay que esperar?

Los descensos en un año de calidad, del 2016 al 2017 del Negrín, de seis puntos y de la Candelaria de 11, son muy significativos.

Cosecha

Mientras en la colonia parece perpetuarse una calma chicha, desesperante, en la que hasta el campesiño Baltar nos toma el pelo.

En África, a tres de diciembre del año del kaos.

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