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“Según Josep Pérez, el inquisidor “reúne en su persona la función de policía y el poder de juez aunque, según el derecho canónico, no asume la función de acusador, ya que lo único que pretende es establecer la verdad [inquisitio] con imparcialidad y no acabar con su adversario”. Pérez concluye: “los inquisidores son jueces y parte, acusadores y jueces; se conserva la figura del fiscal, pero su función se limita a mantener la ficción de un proceso que enfrenta a dos partes. […] En realidad, el fiscal es un inquisidor como los demás, salvo que no participa en la votación de la sentencia”.

Pérez, Joseph (2012) [2009]. Breve Historia de la Inquisición en España. Barcelona: Crítica.

InsquiEspaña 2018

“los inquisidores son jueces y parte, acusadores y jueces”

El espíritu y los procedimientos de la Inquisición jamás desaparecieron. Como recoge la  descripción de Joseph Pérez, historiador francés, el modo de proceder sigue inamovible, intacto.

La decisión de Juez Llarena ayer que determina la prisión de cinco lideres catalanes, entre ellos el candidato a Presidente de la Generalitat, muestra otra vez que nada ha cambiado, la España oscura y vetusta, autoritaria y dictatorial, dispuesta siempre a vulnerar incluso sus propias leyes, está activa y voraz como en su momentos de perverso esplendor.

Una vez más los hechos evidencian en toda su plenitud la deriva autoritaria y la quiebra absoluta del estado derecho.Mientras, entre otros muchos, Urdangarin  disfruta de libertad y se pasea por las calles de Berna (Suiza) con sentencia firme, nueve catalanes, presos políticos, duermen en las mazmorras españolas por sus ideas políticas.

Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Turull, Raúl Romeva, Dolors Bassa, José Rull, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y Carme Forcadell.

Ya son nueve los encarcelados y veinticinco los procesados por el Tribunal Supremo, entre ellos los exiliados: Carles Puigdemont, Antonio Comín, Clara Ponsati, Lluis Puig, Meritxell Serret, Marta Rovira y Anna Gabriel.

Al tiempo, sin fisuras, los partidos españoles, aplauden el encarcelamiento o miran hacia otro lado, al mismo tiempo también lo hacen las centras sindicales CCOO y UGT.

No habrá negociación. La independencia hay que arrancarla

Si los dirigentes políticos catalanes han podido cometer un grave error, ha sido que han considerado a España una democracia, el la que existe la división de poderes y se respeta el Derecho Internacional y acata las decisiones de los organismos internacionales.

Ciertamente Cataluña y sus dirigentes han actuado como un nación desarrollada, democrática y pacífica del SXXI, pero no valoraron suficientemente la congénita naturaleza autoritaria del poder español.

Sin embargo el estado español y su dirigencia sólo entiende como debilidad la negociación, la vía no violenta e institucional.

La razón y el sentido común jamás han sido un atributo frecuente entre sus gobernantes, es por ello que son incapaces de anticipar y generar escenarios que beneficien a ambas partes. Esto último explica que, por ejemplo, lejos de gozar de la influencia que tiene Reino Unido sobre sus antiguas colonias, España sea detestada por los territorios que conformaron su volátil Imperio.

Conviene no olvidar que España siempre ha abandonado los territorios que ha ocupado en el último momento, deshonrosamente, mal y por la fuerza o por su venta ignominiosa a otros, por ejemplo, 22 de febrero de 1821 (Tratado Adams-Onís) España vendió a Estados Unidos Florida por cinco millones de dólares que nunca cobró.

Con España no hay ninguna posibilidad de negociación, el gobierno español busca la rendición total, pero es más, su objetivo no es sólo acabar con el proces, su objetivo es retrotraer a Cataluña a un estado anterior competencial, es decir, rebajar su autogobierno y recentralizar el Estado español en su conjunto.

Cataluña además es el mejor recurso electoral de la derecha española, conscientes de ello, tanto Ciudadanos como PP entienden que reprimir el movimiento independentista catalán, humillar al pueblo catalán en su conjunto proporciona votos, es rentable electoralmente, así que lejos de rebajar tensiones, éstas se incrementarán en la perspectiva de las elecciones generales.

Las últimas tácticas de aminorar o desinflar los discursos y el programa Catalán han sido sumamente ingenuas, aunque su objetivo fuese la opinión internacional, la lectura que se ha hecho es que existe extrema debilidad, al mismo tiempo este desinfle programático.

Sin embargo, estoy convencido que lo que no sean capaces de hacer los representantes institucionales lo harán los catalanes, ellos pronto harán uso de su soberanía real, física y territorial, para imponer su soberanía política.

El Gobierno de España intenta amedrentar, asustar con la represión y esgrimir la amenaza de confrontación, pero no resistirá ni internamente, ni internacionalmente el envite. Juega su póker, pero no tiene cartas, la baraja que posee le conduciría al desastre y lo sabe.

España precipita su final

España y sus medios de comunicación celebran hoy la disgregación y defenestración del independentismo catalán, desconocen que lo han fortalecido y ampliada su influencia.

Ayer lo que murió no fue el procés, el procés se transforma en una confrontación abierta. La realidad es que ayer lo que aconteció es la liquidación total de la democracia española. España encontrará en Cataluña el detonante de todas sus crisis: la social, la territorial y la económica.

Por último, la represión continuará, los presos se contarán por decenas, pero cada uno de ellos es un puñado más de razones para deconstruir España y descolonizar Canarias. Convendría no olvidar que las prisiones provisionales de hoy serán firmes en relativamente pocos meses. España no ha dejado espacio alguno de encuentro, solo resta la confrontación.

En África, a 24 de marzo del año del Colapso.

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