San Marcial Maldito: A vueltas con Tindaya | En la colonia...
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Siempre me imagine a este personaje de monaguillo obediente y fiel, en esas estampitas de primera comunión, con alas incluidas, que solicitan el voto. Las alas son un atributo inherente a los ángeles y nada mejor para la imagen política que la santidad, pero también los ángeles caídos llevan alas y las de esta estampita son negras, muy negras, tremendamente negras, como esa figura grisácea y opaca que acompaña al personaje, una especie de mala conciencia en forma de tristeza.

No se ha fijado el lector que lleva la aureola de santidad en cada foto palaciega, hasta se le sostiene con los vendavales majoreros, algo así como parece que no moja pero empapa.

Con el tiempo el bendito me ha defraudado, entre el cielo y el infierno excepcionalmente hay otros espacios, otros lugares donde depositar el alma, uno de ellos es el depósito cúbico de Chillida, dedicado expresamente a los sin alma. Lugar propicio para la suya, con la salvedad que el sarcófago de Chillida jamás se construirá.

¿A qué viene esta disertación sobre su santidad Marcial Bendito? Pues resulta que, como quien no quiere la cosa, vamos que no la quiere, la desea apasionadamente inaugura una exposición, con agua bendita y sahumerio,  que reabre la Casa Alta de Tindaya sobre el proyecto Chillida, a la que añade para disimular y como entrante alguna información sobre los podomorfos y las características naturales de la montaña.

Es curioso, tras la huelga de hambre de los compañeros de SOS Tindaya en la misma montaña, recordó que existía la Casa Alta y que podía ser útil para sus satánicas homilías sobre las bondades de proyecto de Chillida, Casa que como otras tantas instalaciones e infraestructuras majoreras se hacen para ser inauguradas

Esta inauguración no es un hecho ocasional, es su modo beato de declarar la guerra a los canarios y canarias, es algo así como el macho alfa imponiendo sus angelicales eggs al resto, aromatizados con incienso.

Pues San Marcial Bendito, con certeza, deberá volver a la Galia con Axterix y Obelix, como le encargó el Papa, en tiempos de los consulados del emperador Decio y Grato para cristianizar la galia y que tengan cuidado los galos no les ponga un Burker King en el interior de los volcanes de Auvernia, en plena Galia.

Tindaya no la pisa y nuestro patrimonio tampoco.

 

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